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Reino Unido desvela el 'archivo Mandelson' sobre Epstein: así quedan Starmer y Trump

Reino Unido desvela el 'archivo Mandelson' sobre Epstein: así quedan Starmer y Trump

El Gobierno británico lleva meses en crisis por el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, siendo como era un amigo del alma del pederasta Jeffrey Epstein. Ahora, forzado por las críticas, el gabinete del laborista Keir Starmer se ha visto obligado a publicar un segundo lote de documentos oficiales sobre aquel nombramiento... y no han servido precisamente para limpiar su imagen. 

Las más de 1.500 páginas conocidas sobre Mandelson revelan detalles comprometedores sobre los fallos en los controles de seguridad y los estrechos vínculos del exdiplomático con el fallecido delincuente sexual, lo que ha dejado al premier luchando por mantener su cargo político ante las crecientes peticiones de dimisión. 

Entre los papeles más destacados de esta filtración, forzada por el Parlamento, se encuentra una nota enviada por el diplomático (y cerebro gris de los socialdemócratas durante años) en noviembre de 2024 al entonces secretario de Relaciones Exteriores, David Lammy, antes de asumir el puesto formalmente, en febrero de 2025. En dicha misiva, Mandelson intentó disipar cualquier duda sobre su idoneidad asegurando de forma contundente que el Gobierno "nunca se arrepentiría" de otorgarle el cargo diplomático en Washington. 

Sin embargo, el nombramiento resultó en un estrepitoso fracaso. Mandelson, de 72 años, fue destituido fulminantemente tras permanecer apenas unos meses en el puesto, después de que el Departamento de Justicia de EEUU sacara a la luz documentos que demostraban que su relación con Epstein era mucho más profunda y duradera de lo que había admitido públicamente, extendiéndose incluso después de la condena del financiero en 2008. 

Starmer no aparece directamente salpicado por estos nuevos archivos, pero desde luego queda en mal lugar por inacción y falta de garantías en los procesos de toma de decisiones. 

Un proceso de seguridad "artificial" y apresurado

Los nuevos archivos de la administración pública arrojan luz sobre el accidentado proceso de evaluación de seguridad de Mandelson, digamos que poco garantista, cuando ya se sabía de su trato con el norteamericano, suicidado en el verano de 2019. Una primera entrega de documentos, el pasado mes de marzo, ya había confirmado que Starmer ignoró las advertencias explícitas de sus asesores sobre los "riesgos de reputación" que acarreaba la amistad del veterano laborista con Epstein. 

Además, se reveló que Mandelson llegó a ser enviado a Washington a pesar de haber fallado los estrictos controles de seguridad, un dictamen que el Ministerio de Relaciones Exteriores decidió anular unilateralmente. 

Los correos electrónicos y mensajes de texto publicados muestran ahora, de nuevo, a funcionarios británicos discutiendo un proceso de control que el asesor de Seguridad Nacional, Jonathan Powell, llegó a calificar internamente como "extrañamente apresurado". En una de las comunicaciones, un alto cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores admitió que el principal problema del departamento fue "tratar de hacer 101 cosas en un tiempo muy corto".

Por su parte, Mandelson mostró impaciencia durante las investigaciones sobre su pasado, llegando a preguntar por correo electrónico a los encargados de la evaluación si realmente necesitaba hablarles sobre "literalmente cada extranjero que he conocido". Ante ese comentario, un funcionario ministerial le sugirió que simplemente "envíe el puñado de nombres que mencionó", añadiendo de manera comprometedora: "Eso tranquilizará al equipo de evaluación de que usted ha sido exhaustivo, aunque todo sea bastante artificial".

El 'premier', criticado

Una serie de mensajes de WhatsApp intercambiados entre Mandelson y Pat McFadden, entonces ministro de Relaciones Intergubernamentales, en mayo de 2025, reflejan una visión negativa del liderazgo de Starmer que, desde luego, no lo deja en buen lugar.  McFadden habló con Mandelson, que por aquel entonces ejercía como embajador en Washington, sobre las pérdidas del Partido Laborista en las elecciones locales .

Al tratar sobre los posibles pasos a seguir y la estrategia a seguir, McFadden, quien ahora es el Secretario de Estado de Trabajo y Pensiones, dijo el 2 de mayo: "¿Qué hacemos realmente?". A lo que Mandelson respondió: "El problema viene de arriba y a Keir [Starmer] le falta dinamismo, al igual que al Gabinete en su conjunto. En general, la gente tiene buenas intenciones, pero se necesitan más personas que sepan llevar a cabo".

"El Gobierno debe adoptar de forma visible y tangible el conocimiento y asumir riesgos en todo aquello que contribuya al crecimiento de la economía", aconsejó. "Existe un gran interés por la inversión británica en Estados Unidos… hay mucha buena voluntad, pero la participación del gobierno británico se ha vuelto rutinaria y distante", añade.

Meses después de sus críticas a Starmer, el exembajador presentó a McFadden una valoración aún más sombría de Downing Street. En más mensajes de WhatsApp, del 30 de julio de 2025, Mandelson dijo: "Fui al número 10 después de verte. Está en apuros y desolado. Necesita una renovación completa y una inyección de propósito y confianza para lograr algo".

Reflexionando sobre el personal de la oficina del premier, Mandelson continuó diciendo: "!No trabajan en equipo, no tienen un líder y ninguno de ellos sabe realmente lo que Keir piensa o quiere. De hecho, la mayoría ni siquiera cree que Keir sepa lo que quiere".

¿Y Trump?

La revista Time ha indagado en los documentos y encuentra correos electrónicos intercambiados entre funcionarios del Gobierno de Londres en las semanas previas a la visita del norteamericano Donald Trump a su país, en septiembre de 2025. Parecen mostrar "cierta frustración" por parte de Mandelson ante los esfuerzos por organizar un regalo para el presidente.

En un email fechado el 26 de agosto de 2025, Olly Robbins, el exalto funcionario británico que fue despedido en abril en medio de la polémica por el nombramiento del embajador, comunica al personal de la Oficina del Gabinete que "uno de los regalos que más significaría para el Presidente sería una caja roja de envíos con el escudo dorado y letras que imitan una caja ministerial del Gobierno del Reino Unido, pero con la inscripción 'Presidente de los Estados Unidos'".

Mandelson expresó su frustración por el debate sobre la caja y cómo aún no se había resuelto el asunto a tan sólo un mes de la visita de Trump.

En otro mensaje dirigido a Morgan McSweeney, el exjefe de gabinete de Downing Street que renunció en febrero tras asumir la "responsabilidad total" por aconsejar a Starmer que nombrara a Mandelson, el exembajador dijo: "Esto es como algo sacado de Thick of It... Me he vuelto loco con esto". Se refería a la satírica serie de la BBC, que se estrenó a mediados de la década de 2000. 

En otro mensaje, Mandelson se quejaba de nuevo la "incompetencia" en la organización del regalo, tras expresar su preocupación de que no estuviera listo a tiempo.

Investigaciones policiales en curso

El motivo exacto por el cual Mandelson no superó los controles de seguridad originales sigue siendo un misterio, exponen la BBC o el Times. El resumen detallado de su evaluación ha sido retenido por las autoridades debido a que forma parte de una investigación criminal activa de la policía británica contra el exembajador por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público. 

Las sospechas apuntan a que Mandelson pudo haber filtrado información gubernamental confidencial y sensible para los mercados al financiero Epstein en 2009, cuando ejercía como ministro de Negocios bajo el mandato de Gordon Brown (también laborista). 

En relación con este caso, Mandelson fue arrestado brevemente en febrero de 2026 y, tras su liberación sin medidas cautelares, sus abogados declararon que su "prioridad absoluta es cooperar con la investigación policial, como lo ha hecho a lo largo de todo este proceso, y limpiar su nombre". Los archivos revelan también que el exministro se negó en redondo a entregar su teléfono personal, ante lo cual el Ejecutivo admitió que "no tiene más recursos para registrar los dispositivos personales de Peter Mandelson". 

Esta última oleada de revelaciones ha minado gravemente la credibilidad y el juicio político del primer ministro laborista, Starmer, que en su momento llegó a pedir disculpas públicas a las víctimas de Epstein por haberse creído lo que catalogó como "las mentiras de Mandelson". La oposición y varios miembros descontentos de su propio partido han intensificado la presión para que abandone el Número 10 de Downing Street. Reflejando el sentir generalizado del ala crítica, un parlamentario británico sentenció que la gestión de esta crisis es de una gravedad extrema para el primer ministro: "Es un fracaso que se escribirá como su epitafio político", cita AP. 

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