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Jaime Siles, sabiduría y pasión, gana el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Jaime Siles, sabiduría y pasión, gana el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Este poeta sabio de hoy, Jaime Siles (Valencia, 1951), ganador del 35º Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, fue un joven precoz y afiebrado para el poema. En 1969 publicó los primeros versos en una plaquette de las que editaba Ángel Caffarena en Málaga. Aquel conjunto inicático lo tituló Buenas noches a todos. La primera pieza la abría así: "Yo, Jaime Siles Ruiz,/ teniendo conciencia plena de mis huesos,/ escuchando a diario el latido de mi alma,/ afirmo mi existencia aquí en la tierra". Todo lo que vino después es la confección de uno de los filólogos clásicos de referencia europea, estudios en la Universidad de Valencia, en la de Salamanca, en la de Tübingen (Alemania), director del Instituto Español de Cultura en Viena, profesor visitante en diferentes universidades europeas: Salzburgo, Graz, Bérgamo, Berna. En la Universidad de Viena fue catedrático honorario. Jaime Siles Ruiz, decíamos, poeta.

El galardón reconoce "la trayectoria de poetas vivos cuya obra representa una aportación significativa al patrimonio cultural de España e Iberoamérica". Lo convocan Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca. La dotación es de 42.100 euros y lleva adosado una amplia antología crítica del poeta premiado. Jaime Siles arrancó en la órbita de la Generación del 68 o los llamados novísimos, y después hizo senda propia. Su primer libro/libro, Génesis de la luz (1969), aloja un poema incombustible en su escritura: Tragedia de los caballos locos. Después despachó Biografía sola (1971), Canon (1973, Premio Ocnos), Alegoría (1977), Música de agua (1983, Premio de la Crítica) o Semáforos, semáforos (1990, Premio Fundación Loewe). La de Siles es una poesía donde el pensamiento y el temblor conviven, la estrofa tradicional y el verso blanco, el conocimiento hondo de la lírica palatina y la historia del arte, todo en un camino de afirmación de la realidad con la experiencia abundante de la cultura. Sus conjuntos de poemas parten de ahí, pero se concretan en unidades temáticas, en procesos de ahondamiento y transformación: "No me interesan los libros como ramilletes de poemas. Un libro es una una articulación de cosmovisión, de visión del mundo, de pensamiento y de forma".

Traductor (de siete u ocho lenguas) y ensayista, Jaime Siles es (además) uno de los críticos más sagaces de poesía y teatro. Cree en la función social de la poesía: "Si pensamos en Safo o en Arquíloco hay que entender que la poesía estaba destinada a la ciudadanía y formó a los ciudadanos de la polis griega por su capacidad de tematizar las disfunciones del sistema. Y es lo que hace la poesía la lírica de la modernidad. La poesía es la lavandería y la tintorería del lenguaje, porque cada generación ensucia la palabra y es la siguiente quien limpia y plancha el lenguaje. El cuidado del lenguaje es la función sagrada de la poesía", dice. La presidenta del jurado del 35º Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, Ana de la Cueva, "cumple el ideal renacentista de artista total". Dice en un poema, donde la fugacidad impone su verdad, hacia donde se estira uno de sus últimos libros, Horas extra: "Como todo en la vida/ también este poema/ se nos escapará".


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