Las previsiones se cumplieron: Kimi Antonelli se proclamó campeón del mundo en México. Y, aunque le valía con ser noveno, acabó subiendo al podio. Al tercer escalón en este caso. El vencedor de la prueba, además, no fue ni Lewis Hamilton ni George Russell, sino un Max Verstappen que demostró de nuevo nervios de acero para firmar dos grandes salidas cuando su Red Bull no destaca precisamente en este aspecto y defenderse tras un postrero safety car. [Narración y clasificaciones]
Porque la carrera, en este caso, tuvo dos salidas en parado, ambas de alto voltaje. Y la primera, precisamente, fue la que provocó en gran parte que Hamilton, a la postre segundo, rubricara un final cargado de adrenalina, en el que buscó con ferocidad una victoria que, visto lo visto, no habría tenido efecto alguno en el desenlace final de un campeonato visto para sentencia desde hace ya tiempo.
El Gran Premio de la Ciudad de México fue de todo menos tranquilo. Y se decidió finalmente en una suerte de carrera al sprint extrema de 25 vueltas. Un duro accidente de Valteri Bottas, cuya suspensión delantera derecha colapsó, acabó con una bandera roja que provocó una nueva salida en parado, pero esta vez con Verstappen en la pole, Leclerc como segundo, Hamilton como tercero y Antonelli como cuarto. El destino fue cruel con el siete veces campeón del mundo, a quien su primera pole en este circuito no le valió para mucho desde un buen principio. En el primer arranque, la voracidad descontrolada de su compañero en Ferrari lo condenó a ponerse tercero tras una salida más que interesante y provocó que el inglés firmará el segundo con el cuchillo entre los dientes.
La resalida, en cambio, fue en parte un alivio para un George Russell que, como Hamilton, necesitaba ser primero y esperar acontecimientos para retrasar un alirón del italiano. El objetivo de vencer, además, se le puso muy cuesta arriba en el inicio de la carrera. Tras firmar una salida aparentemente buena desde la segunda plaza de la parrilla, vio cómo su coche perdía potencia de golpe para acabar siendo presa tanto de Verstappen como de Antonelli. En su frustración, cometió un error que le costó una penalización de diez segundos: se llevó por delante a Hadjar y provocó que el francés acabara haciendo un trompo. Tras cumplirla, sus opciones de ganar cayeron en picado, y solo se resarcieron un poco con esa inesperada bandera roja. Nada pudo hacer a la postre, eso si, para evitar que su enemigo más íntimo se marchara de México como campeón del mundo.
El Autódromo Hermanos Rodríguez, un circuito que deja ya un recuerdo imborrable en la memoria de Antonelli, fue en cambio otro escenario de pesadilla para Fernando Alonso y Aston Martin. El español se vio obligado a abandonar en las primeras vueltas, pero, por lo menos, pudo llegar a boxes. Stroll, en cambio, recibió la orden de parar cuanto antes y dejó su coche en el exterior de la curva seis. Carlos Sainz, por su parte, acabó la prueba en la decimoquinta posición tras las sanciones a Hulkenberg y Pérez.