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Alcaraz pasa un buen rato junto a Serena Williams, aunque cae en cuartos del dobles mixto del US Open en su regreso a las pistas

Alcaraz pasa un buen rato junto a Serena Williams, aunque cae en cuartos del dobles mixto del US Open en su regreso a las pistas

A la espera del regreso de verdad, en el cuadro individual del torneo donde defiende título, donde se produjo su estallido y se convirtió en el número 1 del mundo más joven de siempre al ganarlo por primera vez en 2022, Carlos Alcaraz volvió a competir en un torneo una vez superada la lesión de muñeca que le ha tenido lejos de las canchas desde el pasado 14 de abril, cuando saltaron las alarmas en el Conde de Godó.

Con férula y muñequera en el brazo derecho, camiseta sin mangas de estética NBA y diadema en el cabello, el español se puso a prueba en dos partidos de escasa exigencia donde se movió bien, aplicado en el guion propio del juego de dobles. Relajado, sonriente, feliz de estar de vuelta, logró el primer triunfo junto a la estadounidense, que aún guarda golpes de los que le convirtieron en leyenda. Vencieron en octavos de final por 5-3 y 4-1 al británico Lloyd Glasspool y la canadiense Erin Routliffe, dos especialistas en el dobles sin bagaje como solistas. Pocos minutos después, Flavio Cobolli y Belinda Bencic les superaron por 5-4 (5) y 4-1 en cuartos.

Pocas conclusiones se pueden sacar de una mera puesta en escena. Basta con la tranquilidad de ver al español sin rémora alguna y, dentro del carácter del encuentro, con el afán competitivo que le caracteriza. Carlos Alcaraz y Serena Williams sumando voluntades en el Abierto de Estados Unidos. Ahí es nada. Treinta títulos del Grand Slam, siete el español, 23 la estadounidense, que confluyen en la Arthur Ashe, en el espectáculo genuinamente americano con el que se trata de revitalizar el dobles mixto, ubicado antes de que se inicien las respectivas competiciones individuales.

Dos épocas confluyentes

La asociación se certificó el pasado sábado, pero era un secreto a voces. Alcaraz, 23 años, y la menor de las Williams, 44, (su hermana Venus, de 46, aún no ha dejado de jugar regularmente), que volvía a este escenario cuatro cursos después, una simbiosis perfecta para lo que se pretende ofrecer en un torneo cuya pareja vencedora se embolsará un millón de dólares. Dos épocas del tenis que se funden en una cancha en la defensa de los mismos intereses. Cuando Serena, la mujer más laureada de la historia de este deporte, ganó, precisamente en Nueva York, el primero de sus 23 majors, a su compañero de baile aún le faltaban cuatro años para nacer.

La primera lesión grave de su carrera ha impedido a Alcaraz disputar Roland Garros y Wimbledon. Vuelve en un grande, con este dobles mixto como único y ligero campo de pruebas. Vuelve ante el entusiasmo de los aficionados, que ya acudieron en masa a sus entrenamientos, movidos por el entusiasmo de contemplar en directo al jugador más carismático del circuito.

"Hice doble falta en el primer punto. Empecé muy nervioso. Son casi cinco meses sin competir, pero luego me he divertido mucho gracias a Serena y a la energía de la grada", comentó Alcaraz después del primer partido, frente a los aficionados que casi colmaban las 23.000 butacas de la Arthur Ashe.


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