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La salud de Trump, en entredicho: ¿está "perfectamente bien", como asegura?

La salud de Trump, en entredicho: ¿está "perfectamente bien", como asegura?

En medio de un renovado escrutinio público sobre su edad y su resistencia física, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sometió este martes a una revisión médica de más de tres horas en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed. Se trata del cuarto chequeo de salud del republicano que se hace público desde que regresó a la Casa Blanca para su segundo mandato, en enero del pasado año (sí, sólo desde entonces). 

A través de un mensaje en sus redes sociales, tras concluir la visita y conocer los resultados, el mandatario -que cumplirá 80 años el próximo 14 de junio- se mostró muy optimista. "Acabo de terminar mi examen físico de 6 meses en el Centro Médico Militar Walter Reed. Todo salió PERFECTAMENTE". 

Según informó la Casa Blanca, la estancia en el complejo hospitalario de Bethesda (Maryland) forma parte de unos exámenes preventivos médicos y dentales rutinarios. Sin embargo, la frecuencia de estas revisiones y la avanzada edad del gobernante -quien ya ostenta el récord de ser el presidente de mayor edad en asumir el cargo en la historia de EEUU- mantienen el debate sobre su salud en primera línea, especialmente de cara a las próximas elecciones de medio término, unas legislativas que medirán su fuerza política el próximo otoño. 

Aunque su gabinete no publicó de inmediato un informe médico detallado por escrito, expertos de la salud señalan que una evaluación completa para un paciente de la edad de Trump típicamente incluye pruebas cardíacas avanzadas, exámenes de detección de cáncer comunes, mediciones de presión arterial y análisis cognitivos. 

El debate de la transparencia y la edad

A diferencia de otros empleados federales, no existe ninguna ley que obligue a los presidentes de EEUU a someterse a exámenes médicos regulares ni a divulgar públicamente sus historiales de salud, quedando la decisión final y el grado de transparencia bajo el criterio del propio mandatario y de su equipo. 

Sin embargo, la discusión sobre la agudeza y la salud presidencial ha cobrado un peso histórico en el país y eso multiplica las voces que piden verdadera claridad. Sobre todo, tras el evidente declive que en su momento enfrentó el expresidente Joe Biden, lo que incluso llevó al demócrata a apartarse de la carrera electoral en 2024. Un debate que lleva aparejado otro más: el del relevo generacional en la política del país, llena de veteranos. 

Expertos médicos y bioéticos recuerdan en medios como AP y PBS que el escrutinio es inevitable. Recientemente, un grupo de profesionales de la salud mental y la neurología mostró públicamente su preocupación respecto al comportamiento del republicano, mientras que los críticos señalan momentos en que el mandatario ha parecido aletargado en reuniones públicas. 

Por su parte, Trump y su entorno han rechazado categóricamente cualquier cuestionamiento, insistiendo en que goza de la misma energía que hace cinco décadas, a pesar de sus conocidos hábitos alimentarios de comida rápida y su mínimo apego al ejercicio físico.

Lo desvelado

 A lo largo de su actual administración, se han reportado diferentes actualizaciones sobre el estado físico del presidente. El pasado mes de julio se reveló que padece de insuficiencia venosa crónica, una condición común en adultos mayores que le provoca una leve inflamación en los pies y las pantorrillas. 

Además, en octubre anterior se sometió a una resonancia magnética (RMN) que su médico de cabecera, el capitán de la Marina Sean Barbabella, resumió en un informe afirmando que el mandatario poseía una "salud excepcional" y destacando que los electrocardiogramas arrojaban una "edad cardíaca" aproximadamente 14 años menor que su edad cronológica. 

Con este nuevo examen a las puertas de ingresar en su novena década de vida, Trump busca disipar las dudas de sus detractores y proyectar una imagen de vigor y total capacidad para continuar al frente de la nación.

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