Deportes

Vallecas se planta ante la gestión del Rayo: "El dinero está en el bolsillo de Martín Presa"

Vallecas se planta ante la gestión del Rayo: "El dinero está en el bolsillo de Martín Presa"

El Rayo, y su gente, vuelven a estar bajo el foco. Después de que el martes la Comunidad de Madrid retirase la concesión de uso del estadio al club, explicando que el recinto necesita unas obras de reforma "urgentes", este miércoles, cuando el personal técnico enviado por el Gobierno Regional ha intentado entrar al campo para iniciar esas obras tan urgentes, el club franjirrojo no les ha abierto la puerta. Y la Comunidad ha optado por denunciar la situación en comisaría.

Entretanto, la gente del barrio se pregunta dónde están los casi 20 millones de euros que el club se embolsó por haber sido finalista de la Conference League el año pasado. No han servido de mucho, parece; al menos, no han servido para arreglar una situación inaceptable en cuanto a instalaciones para un equipo de Primera División. Que sí, que el Rayo es un equipo de Primera, pero todo lo que lo envuelve lo acerca más a Tercera Federación. O ni eso.

"Llevamos diciéndolo mucho tiempo: el campo necesita una remodelación. La noticia nos ha pillado por sorpresa, pero, al fin y al cabo, es nuestro pan de cada día. La culpa es del señor presidente", comentaba Hugo, un aficionado que esperaba ayer a las puertas del estadio, móvil en mano, las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, atento por si mencionaba algo relacionado con la situación de la Franja, la misma que llevaba pegada al pecho en ese momento.

Tanto Hugo como cualquier aficionado que camina por los alrededores del estadio recuerdan, con una sonrisa inevitable a pesar de la situación actual, todo lo que un barrio obrero de Madrid consiguió el curso pasado. Una final de Conference, algo histórico, y seguir en Primera División con grandes resultados y la dignidad del equipo intacta. "Lo que conseguimos en Europa es mérito de los jugadores y de todos los esfuerzos que hizo la afición, pero cuando todo esto acabó, la gestión volvió a ser la de siempre", recordaba el chaval junto a su hermana, Nahia. Ella se preguntaba dónde estaba el dinero de esa temporada que jamás olvidarán: "Se supone que tenemos el dinero de mantenernos en Primera y el de la Conference, un plus con el que no hemos contado en ninguna temporada. ¿Dónde está todo eso?".

Un poco más arriba, sentados a la sombra en la calle Payaso Fofó, mientras se refrescaban con una cerveza del calor agónico que sumerge a Vallecas y a toda la capital, reflexionaban Miguel Ángel y su hijo sobre la situación del club del que llevan seis años siendo abonados. "Lo que denuncia ahora la Comunidad de Madrid es algo que nosotros llevamos muchos años diciendo. El abandono del campo, la desazón de la afición con los bandazos de nuestro presidente... Creo que hay algo espurio detrás de todo esto porque se podría haber hecho mucho antes. Viajes a Miami, concesiones que se quitan, que se dan... Hay algo extraño", comentaba Miguel Ángel, quien paga cuatro abonos todas las temporadas, el de sus tres hijos y el suyo. "Los abonos son los regalos que yo les hago a mis hijos por sus cumpleaños. Empezamos pagando alrededor de 700 euros por los cuatro abonos y ahora estamos pagando 1.490 euros. No hay posibilidad de fraccionar los pagos y nos pasamos todo el año ahorrando para esto", reflexionaba el padre.

La letra pequeña de los abonos

Y es que, hace una semana, el club hizo oficial la campaña de abonos para la temporada 2026/27. Sobre un15 % aumentaron los precios respecto a la temporada pasada. Eso sí, el presidente, el club o quien fuera no quisieron pillarse los dedos y añadieron una cláusula, una letra pequeña, que ahora cobra más sentido que nunca: "Si, por causas ajenas y/o propias, alguno de estos partidos no se pudiera disputar en el Estadio de Vallecas, el club entregaría una entrada a cada abonado con una ubicación lo más similar posible a la suya, en el campo alternativo elegido para jugar como local".

Un as bajo la manga que el club tenía guardado por lo que pudiera pasar. Parece que ellos mismos eran conocedores de que podía pasar. Óscar, aficionado que viajó por Europa a todos los partidos, también recalcaba que era "lo mismo de siempre" y apelaba a esta letra pequeña a la que ahora el club se agarra. "El año pasado hubo mil cosas que se sabía que había que arreglar y, aun así, deportivamente, todo fue muy bien, pero ahora seguimos sin mejorar lo que falla. No tenemos equipaciones, no ha habido ni un fichaje... Aquí no hay transparencia. Sacan los abonos, nos cobran dinero y nos ponen esa letra pequeña. Son unos listos. Primero el dinero y después nos cierran el campo". Y añadía: "Parece que, por muy bien que vayamos a nivel deportivo, la gestión sigue siendo una basura".

Y, como Óscar, entre el enfado y el cansancio por algo que parece que siempre vuelve al punto de partida, Carlos. "No han hecho ninguna inversión, no hay ningún fichaje nuevo, no hay movimiento alguno. El dinero está en el bolsillo de Martín Presa. No sé si se lo está guardando para hacer un estadio nuevo o para qué. Algo pasa", confesaba el chico.

El Rayo vuelve a tambalearse. Vallecas vuelve a tambalearse. Y el barrio transmite cansancio, desgaste y decepción. El futuro del estadio queda en el aire. Y no solo el del estadio, también el de una afición que pone todas sus fuerzas en ir a animar al club de su vida, aunque la situación y la economía aprieten. Entre ellos incluso surge una reflexión que muestra la frustración: "Tendríamos que dejar todos de ser abonados y refundar el Rayo". Sí, nace desde la frustración, pero también resume mejor que ninguna otra el sentimiento que recorre las calles del barrio más grande de Europa. Porque Vallecas no se entiende sin el Rayo. Y el Rayo tampoco se entiende sin Vallecas.


Puede que te hayas perdido