Ni siquiera tuvo el Atlético que masticar el partido en el Ciutat de València. Cómodo, preciso y liderado por el colmillo ofensivo de Baena, de dos dentelladas se comió a un Levante que no pudo plantarle cara por su falta de precisión en los pocos ataques que logró generar. Le asestan los rojiblancos un mordisco a la Liga ahora que asoma el Barça en el horizonte del Metropolitano. [Narración y estadísticas: 0-2]
Se encontró el Atlético con un rival que quiso asfixiarle e incluso, durante algunos minutos, le encontró las cosquillas. De cada imprecisión de Hancko o Pubill buscando iniciar el juego con Barrios y Hjulmand, sacaban provecho. La movilidad de los puntas granotas les desconcertó y permitió que entre Brugué y Toljan armaran un ataque que Etta Eyong acabó cabeceando forzado. Había avisado y seguían presionando sin dejar que el Atlético saliera de su campo. El balón largo era la única opción y a punto estuvo Giuliano de aprovecharlo cuando Llorente lo encontró camino del área de Ryan. Tampoco pudo sacar provecho Julián Álvarez del que cazó porque Mandi le ganó la carrera.
El duelo se abrió, pero aún el Levante seguía teniendo más presencia en ataque y Oblak tuvo que lucirse ante un cañonazo de Dani Requena desde la frontal. Las dos ocasiones más claras habían sido de los azulgranas en el primer cuarto del partido. Empezó a carburar el Atlético en cuanto la pelota comenzó a rondar a Baena. Él fue quien filtró el último pase a Hjulmand para que batiera, a bocajarro, al meta australiano del Levante. El VAR detectó el fuera de juego, pero el equipo de Simeone ya se había soltado la cadena y no tardó en empujar a los locales, multiplicando el peligro.
Kang In pudo haber marcado con una asistencia de espuela de Baena en la frontal del área chica, Llorente se animó a probar con un disparo cruzado lejano y Giuliano se coló entre Ndukwe y Nacho Pérez buscando cazar el balón que le lanzó Julián Álvarez.
Sin embargo, fue un error de Olasagasti el que fabricó el gol del Atlético. Un pase involuntario a Álex Grimaldo que, aunque se fue escorando, tiene el guante perfecto para batir la portería del Levante y poner al Atlético en ventaja.
Buscó dar un paso al frente el conjunto granota. Es un equipo ordenado, valiente, con las ideas claras y jugadores capaces de hacer daño, pero sin la precisión de los que tenía enfrente. Lo intentó Brugué en un remate que se le fue alto, como a Etta Eyong su golpeo al borde del descanso.
No bajó el pistón el Atlético. Siguió jugando a una velocidad más y pudo sentenciar el duelo primero con una falta directa de Julián Álvarez que atajó Ryan y un tiro seco de Kang In que se estrelló en el travesaño tras cocinar la jugada con Barrios y Baena. Quería salir del agobio el equipo de Luís Castro sin poder encontrar la manera. Si recuperaba, era demasiado lejos de la portería rojiblanca y se vio con otra losa encima. Desde su área armaron una contra los rojiblancos en apenas tres toques. Pubill recuperó, Barrios guiró para apoyarse en Baena y que lanzara a Giuliano en un esprint codo con codo que Nacho Pérez que ganó estrellando la lateral con Ryan, el movimiento justo para ponerse el balón en la zurda y mandarlo a la red por segunda vez.
No daba síntomas el Levante, pese a su condición de irreductible en el Ciutat, de poder darle la vuelta al marcador, menos aún cuando Etta Eyong erró a puerta vacía el que hubiera sido primer tanto granota. Simeone comenzó a pensar en el Bayern y fue reestructurando al equipo para acabar con Sorloth, Jonathan David y Lookman en el césped. Desde el otro banquillo se buscaron piernas para creer en la proeza.
Lo que encendió a la grada fue la primera jugada de Marc Santos, el lateral izquierdo de 15 años que se lanzó en ataque sin importarle que enfrente tuviera a Giuliano. El subidón empujó al equipo, que obligó Oblak a salvar a un testarazo flojo de Brugué y un remate de Dela. El premio fue el centro del chaval que acabó con otro cabezazo desgarbado de Ratkov, que se encontró con la réplica de Lookman fallando el tercero. Un consuelo para el Ciutat en un partido en el que no pudo hacer más.