Tras tres Mundiales consecutivos encallados a las primeras de cambio, el partido de España contra Portugal de este lunes 6 de julio no podía vivirse de otra manera. La plaza de Colón de Madrid se convirtió en un hervidero de miles de personas, todas ellas equipadas de rojo y con la exitosa nueva camiseta blanca; precisamente con la que los nuestros consiguieron ganar a nuestros compatriotas ibéricos. La ola de calor que asfixiaba a la capital dio una tregua con la llegada de la noche, el escenario perfecto para que la afición de la Roja vibrara con una cita histórica entonando los "¡Viva España!" o "Yo soy español" de turno. Había sed de revancha tras la Nations League que se llevó Portugal y, por encima de todo, el morbo de "retirar" a Cristiano Ronaldo en su última cita mundialista.
Sobre las 20:00 horas, una hora antes del inicio del encuentro, y entre el sonido de las gaitas que entonaban el himno nacional, la Policía Nacional tuvo que cortar los accesos a la plaza anunciando un "aquí no cabe un alma más, por favor, no os acumuléis". Fuera de la plaza se quedó un gran grupo de rezagados que buscaban en sus teléfonos diferentes opciones para ver el partido, ya sean bares, casas de amigos, e incluso alguno bromeaba con "pues lo vemos en el móvil y listo". Entre ellos se encontraba Fernando, un vecino del barrio de Salamanca de Madrid que acudió junto a su grupo de amigos, a los que pilló por sorpresa el lleno completo: "No esperaba que fuera a haber tanta gente. Tendremos que buscarnos un bar corriendo". También se quedaron fuera Fernanda e Isabella, dos turistas colombianas que querían disfrutar de "una campeona del mundo": "Teníamos muchas ganas de ver a Pedri y a la selección; queremos una final España-Colombia. Si España pasa de ronda intentaremos venir al próximo".
También se coló algún que otro portugués entre los presentes. Vicente, lisboeta y seguidor del Sporting Club de Portugal, se encuentra en Madrid de vacaciones con su familia. "Hemos ido al Museo del Prado y al Bernabéu, pero queríamos vivir el partido en la fan zone de España". Su jugador favorito de España es "sin duda, Lamine Yamal", pero tiene claro quién es el mejor: "Ronaldo es el mejor de la historia, se merece su Mundial". Ante los cánticos de los animadores de "¿Dónde está CR7, CR7 dónde está?" quiso guardar silencio y pedir "calma". Vicente esperaba que su equipo se colara entre los ocho mejores países del mundo.
Con el inicio del partido y las buenas sensaciones de España, comenzaron los pronósticos de los aficionados: "Hoy, doblete de Oyarzabal". Lucas, aficionado del Real Betis, se mostró muy poco confiado con la selección, y lo achacó a la falta de verdiblancos en la convocatoria: "Aquí falta un Pablito Fornals que haga magia, no me fío nada de esta Portugal". Y hacía bien en no confiar. El fin del primer tiempo de los lusos fue in crescendo y estuvo cerca de materializarse con un remate al larguero de Nuno Mendes, uno de los más activos de Portugal.
Durante el descanso, los aficionados cantaron el ya acuñado como tema del Mundial "La Graciosa", de Quevedo y Elvis Crespo, y comenzaban a rumorear sobre los cambios: "Hace falta que entre Nico, hay que encarar a Cancelo, que sufre en defensa", dijo un aficionado.
En el segundo tiempo y tras un partido muy trabado, donde lo más destacado fue la lesión de Mendes, Mikel Merino metió el tanto de la victoria en el descuento y desató la locura en Colón. Los gritos de gol y los abrazos se sucedieron, y las vuvuzelas, como si estuviéramos de vuelta en Sudáfrica, trazaban una línea directa a aquel torneo de 2010 donde España también dejó en el camino a la Portugal de Cristiano Ronaldo. "Tenemos que ganar el Mundial, ¡este año sí!", dijo una aficionada que se abrazaba a su pareja.
Tantas cábalas que repetían los acontecimientos de 2010 parecían una profecía autocomplida. España confía en esta selección, y Colón seguirá siendo lugar de congregación de la ilusión desmedida de este país.