Cualquier persona a cargo de la crianza de niños pequeños conoce esa sensación constante de ir contrarreloj: conciliar trabajo, colegio, deberes, extraescolares, baños, cenas y tareas del hogar suele dejar poco o ningún margen para el descanso personal. Y en una de las ciudades más caras del planeta, contratar a alguien para cuidar a los hijos unas horas puede costar una pequeña fortuna.
Para abordar esta realidad, el Ayuntamiento de Nueva York ha puesto en marcha una iniciativa piloto denominada Parents' Night Out (Noche libre para los padres), impulsada por el alcalde demócrata Zohran Mamdani y la comisionada del Departamento de Parques, Tricia Shimamura. La acogida del proyecto ha sido apabullante, como demuestran los beneficiarios en las redes sociales. Hay quien sale a la calle enloquecido como si se le acabase la vida. Hay quien no sabe ni qué hacer con ese inesperado regalo de tiempo.
El programa piloto ha acogido ya a cerca de 300 menores en centros recreativos públicos repartidos por los cinco distritos de la ciudad. Mientras los más pequeños participaban en actividades de robótica, juegos de mesa gigantes o talleres de manualidades y disfrutaban de cenas coordinadas por monitores municipales, los adultos podían tener unas horas libres para desconectar.
Según comunicó la Oficina del Alcalde de Nueva York en un comunicado, los participantes recibieron además acceso gratuito a los centros recreativos de la red NYC Parks, para facilitar la elección del ocio. Por ejemplo, los padres tenían acceso al American Museum of Natural History, el Museum of the City of New York o el Studio Museum in Harlem.
"Porque todo padre y madre sabe que unas pocas horas para uno mismo pueden parecer un auténtico lujo. No debería ser así", remarcó Mamdani durante la presentación de la medida. "Hacer que Nueva York sea más accesible no sólo implica reducir costes económicos, sino también devolverle tiempo a la gente". ahonda.
Las elecciones paternas
¿Y en qué invirtieron su tiempo los padres? De acuerdo con las encuestas compartidas tras la primera jornada, el uso del tiempo libre abarcó prioridades cotidianas y de descanso: el 24% de los padres optó simplemente por disfrutar de tiempo para ellos mismos, mientras que un 19% lo aprovechó para tener una cita en pareja y un 18% prefirió salir a cenar a un restaurante local. Por su parte, el 12% utilizó esas horas libres para hacer compras o recados pendientes, el 8% se reunió con amigos o familiares, un 5% visitó alguna institución cultural de la ciudad y otro 5% dedicó ese espacio exclusivamente a descansar o recuperar horas de sueño.
En un divertido vídeo publicado en redes por Mamdani, se ve a los niños tratando de adivinar dónde iban sus padres sin ellos. A limpiar y a trabajar, decía la mayoría. Pero no, también había cumpleaños de adultos sin celebrar y tapas y masajes. "Muchas gracias, estaremos de vuelta en tiempo", garantizaban.
El proyecto ha captado la atención mediática internacional al plantear el cuidado infantil no solo como una necesidad escolar diurna, sino como un servicio municipal que incide directamente en la salud mental de los adultos y la conciliación familiar. Para muchas familias trabajadoras sin redes de apoyo cercanas -los llamados "abuelos canguro" o familiares en la misma ciudad-, estas alternativas representan una de las pocas opciones viables para tener un respiro sin desajustar el presupuesto mensual.